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El alza a la tarifa del Metro detona el estallido social en Chile

SANTIAGO (apro).- La indignación y el caos se apoderaron de Santiago, como resultado de protestas protagonizadas por estudiantes de nivel medio superior y superior contra el alza del pasaje de Metro.

Al atardecer de este viernes 18, el sistema de ferrocarril urbano -principal medio de transporte de la capital- se encontraba colapsado por las protestas y las refriegas entre policías y estudiantes, por lo que las autoridades del Metro en conjunto con los ministerios de Interior y de Transporte, ordenaron el cierre del servicio de dicho sistema de transporte, que cuenta con siete líneas y 136 estaciones.

En diversas zonas de la capital se registraron manifestaciones, que se han desplazado desde los túneles del sistema de transporte a la superficie, mismas que han sido reprimidas por numerosos contingentes de carabineros, quienes lanzan gases lacrimógenos y emplean escopetas para disparar balines.

Pasadas las 19 horas de este viernes, y tras una reunión de emergencia que duró tres horas y en la que participó el presidente Sebastián Piñera, el ministro de Interior Andrés Chadwick Piñera -primo del mandatario- compareció ante los periodistas congregados en el Palacio de La Moneda.

“Queremos condenar los hechos de vandalismo organizados y ejecutados por grupos organizados que han causado un daño enorme y gravísimo al Metro de Santiago”, sostuvo.

Acompañado por la ministra de Transportes Gloria Hutt y del presidente de Metro de Santiago Louis de Grange, el jefe de gabinete ministerial anunció que se invocará la Ley de Seguridad del Estado “para todos aquellos que resulten responsables de causar daños en los bienes del Metro de Santiago”. Los manifestantes que sean objeto de querellas por esta norma podrían pasar hasta una década en prisión.

Ni Chadwick, ni quienes le acompañaban hicieron mención al contenido de fondo de las demandas estudiantiles.

Al mismo tiempo en que el titular de Interior se dirigía a los medios, las fuerzas policiales materializaban una brutal represión en diversos puntos de la capital.

El medio alternativo Piensa Prensa difundió la imagen de una niña herida con un proyectil en la región púbica, de la que manaba abundante sangre que caía al suelo por entre sus piernas, en medio del espanto de quienes le acompañaban. Esto ocurría en la Estación Central de trenes.

A las 20:04 el medio electrónico El Desconcierto compartió en Twitter una hoja manuscrita con el registro de jóvenes heridos arribados Hospital San Juan de Dios, cercano al centro de Santiago.

Cuando atardecía, al no estar disponible el servicio de Metro, decenas de miles de personas coparon la Alameda -principal arteria de Santiago-, para trasladarse hacia sus hogares y para protestar. Lo hacían no solo contra el alza del transporte, si no que también contra el sistema de pensiones (AFPs), las empresas energéticas y sanitarias y por un amplio campo de temas. Como ha sido la tónica en esta semana de revueltas, proferían los gritos: “¡El pueblo Unido, jamás será vencido!” y “¡el que no salta es paco (Carabinero)”.

Sin la posibilidad de acceder al servicio de Metro, las posibilidades de llegar a los hogares -en una ciudad tan extensa como Santiago- se reducían a caminar; encontrar vías donde aún circularan buses; o usar aplicaciones como Uber o Cabify, que alzaron exponencialmente sus precios.

Además, muchos conductores invitaron a subirse a sus vehículos a los atribulados peatones. Estas acciones -en una ciudad con tanto problemas de estrés como Santiago- dicen mucho y fueron ampliamente destacadas en las redes sociales.

Los carabineros intentan separar a dos hombres que peleaban durante las protestas estudiantiles en Santiago. Foto: AP/ Esteban Felix
Los carabineros intentan separar a dos hombres que peleaban durante las protestas estudiantiles en Santiago. Foto: AP/ Esteban Felix

Como los medios tradicionales de comunicación, han replicado el discurso del gobierno, que ha criminalizado las protestas, ha sido el contacto directo en las manifestaciones y dichas redes virtuales los espacios predilectos por los que ha circulado la información.

Por Twitter se convocó en Santiago a un “cacerolazo” de protesta contra el alza del transporte y la represión contra los jóvenes, el que se verificó este viernes a partir de las 20.30 horas.

Como hace muchos años no ocurría -tal vez desde las grandes protestas ambientales y estudiantiles de 2011- este llamado fue ampliamente seguido por la población, incluso en comunas acomodadas como Providencia y Las Condes.

Se espera que las protestas aumenten su fuerza en los próximos días. Por lo pronto, a las 21 horas de este viernes era tendencia el tópico “Paro Nacional Ya”. Además, la poderosa Confederación Nacional de Estudiantes de Chile (Confech) hizo un llamado a “Protesta Nacional” para este lunes 21 de octubre para “expresar con fuerza que no aceptaremos más abusos”.

Al finalizar la jornada de este viernes 18, se quemaba el edificio institucional de la energética italiana Enel, que controla la generación de energía de gran parte del país. Se desconoce quiénes son los responsables de este incidente.

Es digno de consignar que las protestas de los estudiantes fueron respaldadas por el Sindicato de Trabajadores del Metro. En conferencia de prensa realizada el 17 de octubre en la sede de la Central Única de Trabajadores (CUT), su presidente Eric Campos expresó compartir “absolutamente la legitimidad de la demanda en contra del alza de los pasajes”.

Aseverando que el ejecutivo ha errado el camino al enfrentar esta crisis, Campos afirmó que “es el momento que el gobierno saque a los carabineros de las estaciones y ponga en una mesa a los trabajadores y a los estudiantes a conversar”.

Campos denunció que sólo 490 de los 830 pesos que cuesta cada pasaje, van al Metro (servicio semiestatal), apuntando como los principales beneficiados del sistema a los dueños del software que maneja la tarjeta “Bip”, que controla las operaciones del Metro.

El alza del Metro y la indignación estudiantil

El domingo 6 comenzó a regir un alza en el precio del pasaje de Metro de 4% en el horario punta. Desde que asumió como presidente Sebastián Piñera -11 de marzo de 2018- las alzas de los servicios básicos se han hecho pan de cada día y, pese a las críticas, la ciudadanía había aceptado estas con resignación.

Por lo mismo, nada hacía pensar que este incremento del transporte subterráneo, que llevó el precio del traslado único a 830 pesos (equivalentes a 1.15 dólares) generaría una revuelta social, pese a que el Metro de Santiago es el más caro de América Latina.

Manifestantes esquivan los gases lanzados por los carabineros chilenos cerca de la estación Santa Lucía. Foto: AP/ Esteban Felix
Manifestantes esquivan los gases lanzados por los carabineros chilenos cerca de la estación Santa Lucía. Foto: AP/ Esteban Felix

Pero una inoportuna frase proferida un día después del alza, por el ministro de Economía Juan Fontaine, parece haber contribuido considerablemente a despertar el monstruo del paciente pueblo chileno.

En entrevista con CNN Chile esta autoridad expresó que el alza del transporte del ferrocarril urbano era inevitable -dada el alza de los costos base- dándose el lujo de aconsejar una posibilidad de sortearla: “Quien madrugue puede ser ayudado a través de una tarifa más baja”. Aludía al hecho que hasta las 7 de la mañana el valor del pasaje es algo inferior al valor en horario punta.
Este comentario fue considerado en numerosos espacios sociales y políticos como una burla a la población.

Como sea, quienes pasaron de la crítica a la acción fueron los estudiantes secundarios, pese a que a ellos no les fue alzado el valor de su pasaje (33 centavos de dólar).
En efecto, desde el lunes 7 de octubre nutridos grupos de estudiantes del tradicional Instituto Nacional comenzaron a ingresar en “avalancha” a la estación Universidad de Chile, del Metro, en una práctica que repitieron toda esa semana.

La constancia de su protesta -invisibilizada por los grandes medios- derivó que una semana después comenzara a ser replicada con fuerza por estudiantes de otros liceos de Santiago Centro.

Desde el lunes 14 fueron miles los secundarios que coparon las estaciones, dejando atrás cualquier obstáculo obstruyera su paso. Pese a que fueron cientos y hasta miles los efectivos policiales que el gobierno dispuso para neutralizar estas protestas, nada sirvió para frenarlas.

Esta lucha de los secundarios se dio en un contexto de fuerte castigo contra ellos por parte del Gobierno y el Estado. Los más afectados con este proceder han sido los estudiantes de liceos emblemáticos como el Instituto Nacional, que en los días, semanas y meses previos a la protesta en comento, fueron objeto de feroces cargas policiales que incluyeron golpizas en sus propias aulas.

No solo eso: el miércoles 16 la Cámara de Diputados terminó de sancionar una ley de “detención por sospecha” que apunta fundamentalmente contra los adolescentes, y que fue promovida por el ejecutivo.

Al cierre de esta nota, a las 23: 46 horas de Chile (21:46 horas de la Ciudad de México), la situación se ha descontrolado. Al menos una decena de estaciones del Metro de Santiago han sido incendiadas. Una cantidad indeterminada de buses, que ya deben ser contadas en decenas, han sido igualmente quemados.

Los incidentes se comienzan a expandir por el país. Manifestantes ya instalan barricadas en la carretera Panamericana a las salidas de Santiago. Lo mismo ocurre en la Ruta 68 que conduce a Valparaíso y Viña del Mar.

Portales de cobro de peajes de caminos concesionados están siendo incendiados en numerosos sectores.

Las principales calles de Santiago están bloqueadas por barricadas. Carabineros y bomberos ya no pueden hacer nada: están completamente sobrepasados. El Supermercado Líder de Departamental con Gran Avenida (comuna de San Miguel, al sur de Santiago) está siendo saqueado. No es el único.

El presidente Piñera encabeza una reunión de emergencia en La Moneda, en la que participa el Ministro de Defensa Alberto Espina. Radio Bío Bío informa que el Ejército se encuentra acuartelado al igual que la Fuerza Aérea de Chile, lo que anticipa que se decretará un estado de excepción constitucional, que podría ser Estado de Emergencia.

Auditores de dicha radio informan que se están suspendiendo los vuelos que salen y arriban a Santiago.

Es un estallido social como el que no se recuerda en el último siglo.

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